Movimiento en el arroyo.

Esta foto está realizada en un arroyo en el valle de Karrantza, Bizkaia.
Lo fundamental de la foto y mi propósito, era poner en práctica una técnica que consiste en dar movimiento a las hojas de un curso de agua.
La cuestión, es aplicar una exposición de una duración lo suficientemente larga que permita que el movimiento de las hojas se difumine.
En función de dónde se encuentren las hojas, la fuerza del agua y la duración que utilicemos se producen un efecto u otro.
En este caso, utilicé ese movimiento como parte importante de la composición. Usé una cámara sin espejo y una distancia focal equivalente a un 17mm en full frame, aunque le he tenido que aplicar un pequeño recorte, aunque no me guste, porque había un reflejo que no me agradaba.
Completé el equipo utilizado con un filtro de densidad neutra de hoya de cuatro pasos y un polarizador muy útil por el tema de los reflejos y por supuesto un trípode.
Los parámetros utilizados fueron iso 200 f13 y 20s. El procesado, únicamente balance de blancos y control global de las altas luces.
Espero que os guste, un saludo.

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Amanecer entre Tojos.

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Esta semana hemos estado comentando los miembros de Murciafragma  sobre la motivación.

Al hilo de  recibir, esta mañana, unos whatsapp de los compañeros, en los que me comentaban lo fructífero del amanecer, me he acordado del famoso artículo de Galen Rowel; El tamaño de la rata.

Galen Rowel, habla de la rata, entre otras cosas, como, “esa criatura voraz que roe el estómago de alguien por dentro y le empuja a dejar una y otra vez las comodidades y seguridad de la vida civilizada para ponerse a prueba en la naturaleza”

Estoy de acuerdo, como se menciona en el artículo, con lo que escribió Robert Falcon Scott “el deseo … por su propio interés es lo que cuenta de verdad…”

Es ese deseo, la gasolina que mueve el motor de la motivación. Es lo que nos impulsa a levantarnos temprano, a hacer kilómetros, andar en mejores o peores condiciones y en mi caso, volverme muchas veces con las manos vacías. Aunque con la rata satisfecha.

Pienso que esa criatura crece con la propia experiencia, con la satisfacción de ese deseo con mejores o peores resultados.

Hoy, de nuevo, he vuelto a madrugar, no sin esfuerzo. He vuelto a disfrutar y  alimentar a mi rata, que ahora descansa. Aunque no pasará mucho tiempo hasta que vuelva a roer mi estómago.

Un saludo.